lunes, 31 de diciembre de 2007

Good Bye Mr 2007

Tempus fugit, el tiempo vuela, era la forma que tenían los romanos de referirse al irremisible y casi cruel paso del tiempo. Y debe ser verdad, porque esta noche, y sin apenas darnos cuenta, un año más se ha esfumado. Pero este 2007 ha sido especial para mí por muchos motivos.
La entrada al año me sorprendió en Torremolinos con mis amigos de Málaga, Isma, Adri, Kike y Eva (of course). Debo admitir que deseaba con todas mis fuerzas que se proclamase oficialmente el cambio de año porque me creí a pies juntillas lo que decía un libro que tuve la desgracia de leer, llamado "El código secreto de la Biblia". En él, entre otras muchas perlas, se decía que el mundo iba a desaparecer en algún momento del año 2006. No suelo creer en estas cosas, pero mientras transcurría el año me iba entrando un cosquilleo en la nuca que me tenía intranquilo. Y sí, qué demonios, estaba acojonao (gentileza de mi yo más irracional).
A los pocos días, ya un poco más calmado, cumplí los 26 años, y aunque llegué a pensar que nunca llegaría, en Febrero terminé la carrera (Aleluyah). Como regalo, el destino me tenía preparado conocer Almería, provincia que me enamoró, y que visité después hasta en tres ocasiones más.
Eso ocurrió en Marzo, momento en el que me llegó una carta del ministerio de cultura que hablaba de no se qué de estudiar inglés. La verdad es que en el momento que abrí la carta estaba un poco "contento", ya que venía de un almuerzo que terminó en botellón en el parque del Alamillo con concierto de Delinqüentes y Kiko Veneno incluido. Son las cosas que pasan cuando se le hace caso a mi amigo el Gordo. En fín, un par de días después, algo más sereno, volví a leer la carta y no me podía creer lo que en ella ponía: me daban una beca para estudiar inglés en el extranjero. Me volví como loco y llamé a todo el mundo: ¡Killo que me voy a Australia!
Desde ese momento hasta el inicio del viaje (mediados de Septiembre) todo transcurrió muy lentamente, lo que supe aprovechar para comenzar ciertos asuntos que me interesaban: comencé a escribir mi primer blog Decadencia, me presenté a mis primeras oposiciones (no comment), e hice un curso de biblioteconomía. Pero sobre todo destaco las excavaciones arqueológicas que llevé a cabo en Carmona, donde tuve la oportunidad de ensuciarme hasta las cejas con tierra de hace más de 3000 años.
Por fín llegó Septiembre y, tras conocer la Semana Grande de Fuenlabrada, partí hacia el destino de mi beca. Finalmente no fue Australia sino un lugar mejor del que he hablado mucho ya aquí (aunque siempre tengo la sensación de que no es bastante): Toronto.
Tras eso, y con la cabeza todavía en Canadá, viví un concierto de Héroes 11 años después. E inmediatamente hice algo que realmente me apetecía: me fuí de casa de mis padres para vivir de alquiler con Eva. Esto, y mi nuevo trabajo es lo que aturrulla mi mente hasta el día de hoy, 31 de Diciembre.
Pero lo más destacable de este 2007 que ya se va es la gente que he tenido el placer de conocer. Ahí van: [los bibliotecarios] Yoli, Toñi, Antonio, Oli, Pedro, Juanpe, Carmen, Gloria, Coral, Amalia, Rosa, Olga, [los arqueólogos] Elena, MC, Juanma, Rocío, Sergio, [mis toronteros] Azahara, Pablo, Ana Belén, Clara, Belén, Ana, Sara, Alberto, Judy, Gina, Andrew (what happen with Arsenal?) Bryan, Jay ( brother stop call me tiger, please!), Christina, Rubén, Pepe, Fran, José, Hugo, Miguel, Mr John, [de Mairena] Antonio, Zamora, Álvaro, Alberto, Inma, Esther, Carlos, Irene, Alicia... perdon a aquellos que me he dejado atrás. Tantos nombres juntos pueden parecer un galimatías. Pero os aseguro que tiene sentido, mucho sentido. Mi mayor alegría no es sólo haberlos conocido a todos ellos, sino no haber perdido a ninguno de los otros que ya conocía.
Por todo esto, cuando esta noche a eso de las doce en punto, los marcadores vuelvan a ponerse a cero, deseo que el año entrante sea como mínimo, la mitad de interesante que el saliente; ojalá fuese igual, pero lucharé porque sea mejor. El próximo 31 de Diciembre hablaremos.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Quien a buen árbol se arrima


Los antiguos celtas se guiaban por un Horóscopo basado en la fuerza mística de la naturaleza, más concretamente en los árboles. Éste era un reflejo de las fases de la luna, dividiéndose en 21 signos según la época del año. La principal particularidad de este horóscopo es la existencia de cuatro signos muy especiales que sólo se dan por un día: los dos equinocios (23 de Septiembre y 21 de Marzo), y los dos solsticios (24 de Junio y 22 de Diciembre). Hoy voy a hablaros de quienes nacieron en éste día: el solsticio de invierno.

Según los celtas, su signo es la Haya. Los nacidos bajo la Haya son bondadosos, tienen buen gusto, son algo materialistas, creativos, vitales, nobles, y saludables. Bueno, podeis ver sus características con más detalle aquí.

Desconozco si esto de los Horóscopos será verdad o truco de feria, pero la realidad es que muchas veces aciertan (cuando se trata de describir a personas, porque lo de predecir el futuro ya es otro cantar). Y yo coincido con muchas de las cosas que acabo de escribir, ya que he tenido la oportunidad de conocer a dos de estos Hayas.

El primero de ellos es Pablo, mi amigo desde el colegio, una delicia de persona. Pablo es una de esas personas que siempre está ahí para prestarte apoyo y darte consejo. Trata con justicia a cada persona sin importarle el quién, el cómo, ni el por qué. Sabes que te va a escuchar con igual atención tanto si le cuentas un problema vital, como si le largas la mayor tontería del mundo. Es el veterano de mis más allegados amigos, mi círculo más cercano, puesto que Pablo hoy cumple 27 años. Y aunque no está pasando por una buena racha, espero que esta misma tarde esté conmigo y los demás, inaugurando mi nuevo piso. Y sea feliz, que se lo merece.

La segunda Haya de quien quiero acordarme es de Ana, que curiosamente es la persona más jóven de entre las que puedo considerar como amigas, ya que hoy cumple 18 años. La conocí hace bien poco, en Toronto, junto a un grupo de muy buena gente. Y aunque no puedo considerarla de mi círculo más íntimo (porque vive muy lejos), no me importaría verla más a menudo y disfrutar de nuevo de su inagotable sonrisa.

A los dos les deseo de corazón felicidades por su cumpleaños. Pero quien debe sentirse felicitado soy yo por poder emplear mi tiempo, aunque no siempre sea mucho, en estar rodeado de gente de tan alto valor humano.
Felicidades y gracias.

martes, 18 de diciembre de 2007

El día menos pensado...

Un martes por la mañana cualquiera. Una mujer y un hombre charlan tranquilamente mientras, desde el otro lado del mostrador la pescadera va cortando con maestría generosas piezas de pescado.
ÉL: ¿Y sabes ya cuánto vale mi piso? Cincuenta millones. Lo sé porque un vecino mío ha vendido el suyo por ese precio. Y el mío está en mejores condiciones, faltaría más. Yo creo que le podría sacar incluso un par de "kilos" más.
ÉLLA: El mío debe andar por ahí. Como ahora dicen que van a bajar los tipos de interés, voy a vender el mío y me compro otros dos por lo menos. Es como si te tocara la lotería.
ÉL: Sí, yo voy a empezar a invertir y me voy a hacer de oro como ha hecho tanta gente.
PESCADERA: Dudo mucho que puedan hacer nada de eso.
ELLA: ¿Y por qué no? Si eso lo ha hecho todo el mundo.
PESCADERA: Para cuando bajen los tipos de interés, si es que bajan, nadie querrá comprar vuestros pisos.
ÉL: ¡Bah!, no sabes lo que estás diciendo. Pero si ya hay pisos que están bajando de precio. Solamente habrá que pedir una hipoteca y comprar entonces todo lo que se pueda. Lo que es invertir vamos.
PESCADERA: Ya veo. ¿Usted no se ha preguntado por qué razón pueden empezar a bajar los precios de los pisos? Pues simplemente porque ya no se venden. Han alcanzado un precio tan desorbitado, y las hipotecas han subido tanto, que ya no están al alcance del ciudadano medio. Además, se han construido muchos más de los que son necesarios, y sólo por el hecho de especular con su precio.
ELLA: Bueno, pues bajaré un poco el precio de venta. Así lo venderé seguro, y con lo muchísimo que ha aumentado su valor seguiré ganándole varias veces su precio.
PESCADERA: Buen plan. Pero por mucho que baje el precio seguiá sin encontrar un comprador. Y eso se deberá a que, al dejar de venderse pisos, ya no será rentable construirlos, y al no construirse, miles de trabajadores se quedarán sin trabajo: albañiles, gruistas, pintores, ebanistas, soladores, electricistas, fontaneros, aparejadores, carpinteros, arquitectos, guardas de seguridad, transportistas... Y lo que es peor, todos ellos sin dinero para pagar sus propias hipotecas. Si no pueden pagar todos querrán vender.
ÉL: A mí no me importa. Yo tengo una tienda de lámparas.
ELLA: Y yo doy clases de francés
PESCADERA: ¿De verdad creen que no les afectará? Directamente quizá no, pero indirectamente sí. Piénsenlo fríamente. Si la principal fuente de capital que se introducía en la población del país provenía de la construcción, el resto de sectores, deben verse afectados obligatoriamente. Si se interrumpe el principal flujo de dinero del país (el proveniente de la construcción), ya no se venderán coches, ni televisores, ni lámparas, ya nadie podrá ir al gimnasio, ni a clases de danza, o de idiomas. La caída de la construcción nos arrastrará a todos. ¿Hasta qué punto? no sabría decirlo. ¿ Y aún siguen pensando que conseguirán un chollo vendiendo su piso cuando caigan los precios? Los que lo consiguieron en su momento, son ahora ricos. Pero ese momento ya pasó. Y de ahora en adelante sólo nos quedarán miles de bloques construidos, y una cara de tontos tremenda.
ÉL (hacia ella, visiblemente irritado): ¿Te has enterado de lo último de la Pantoja?...

viernes, 7 de diciembre de 2007

Buenas acciones


Atrapado por la vorágine de trabajo, mudanzas y chapuzas varias en las que he elegido meterme, me siento hoy frente a mi ordenador y caigo en la cuenta de que aún no he realizado mi buena acción de la semana. Para resarcirme de ello, y poner mi karma en paz, voy a realizar no sólo una, sino dos buenas acciones.

La primera es que no hagais como yo he hecho hoy: nunca, bajo ningún motivo, vayáis a ver La brújula dorada. Si acaso, esperad a que salga en DVD. Os contaría el final para disuadiros de ir a verla, pero es que no tiene. Es de esas pelis que, tras dos horas y pico de enredo sacan un cartel de esos que dicen: continuará... Realmente, no merece la pena. Compensa más invertir el dinero de los billetes (¿seis euros eran mil pesetas o es mi imaginación?) en tomarse algo con los amigos.

La otra buena acción trata de algo distinto: de cine. Voy a recomendaros una película que ví hace bien poco y que me impactó profundamente. Se trata de La vida de los otros. Esta peli alemana fue elegida la mejor, al igual que su protagonista en los Premios de Cine Europeos de 2006. También recibió otros galardones, entre el que destaca el oscar a la mejor película ( a lo que los yankees suelen llamar "película de habla no inglesa")

La acción se centra en la Alemania socialista durante los años precedentes a la caída del muro de Berlín. Su protagonista es un capitán de la Stasi (policía secreta del régimen comunista aleman), un gélido y eficiente oficial que comienza a mostrar chispazos de humanidad mientras espía a un escritor de teatro sospechoso de traición. Su evolución a lo largo de la película es sutil y a la vez intensa, así como las sensaciones que va despertando en el espectador. Es además un alegato a favor de la libertad de expresión, y contra la opresión dictatorial.

Podría dar miles de razones más, pero no pienso hacerlo. Yo ya la he visto (dos veces además), y también la he recomendado. Aunque probablemente, me temo, vayais al cine para no hacerme caso con la primera peli, y ni os detengáis frente a la segunda en el videoclub. De una forma u otra, espero que lo disfruteis.