viernes, 20 de mayo de 2011

Mis compatriotas

Hoy voy a escribir sobre un tipo de personas que pensaba que no existían, o que si lo hacían, no iba a encontrármelas en esta vida. Se trata de personas a quienes puedo llamar mis compatriotas; y son gente singular, sin duda. Quizás se salgan un poco del concepto que normalmente suele tenerse del término compatriota.

Mis compatriotas no llevan banderas de países existentes o extinguidos, ni hacen saludos a símbolos caducos. Ellos rechazan las imposiciones, dejan que el pasado sea pasado, y miran al futuro.

Mis compatriotas son gente joven de 17, 20, 24, 29, 36, 42, y 89 años. Salen a la calle, pero no para festejar títulos de fútbol, sino para defender sus derechos y los de aquellos que vendrán después.

Mis compatriotas son personas con inquietudes, sentido crítico, que saben cuando les están tratando de manipular. No tienen miedo a alzar la voz para hacer llegar sus ideas cuando se les ordena callar. Se rebelan ante la injusticia, porque no se sienten súbditos, sino ciudadanos.

Mis compatriotas creen en la igualdad y la libertad sobre cualquier otro principio, y piensan que si es necesario luchar hasta el final para mantenerlo, lo harán. No importa el miedo, ni las dificultades.

Mis compatriotas hacen con su trabajo anónimo más por este país que cualquier otro desde aquel otro mayo de 1808. Por eso les admiro.

Y si tú te sientes uno de ellos, te lo agradezco; porque gracias a gente como tú por primera vez en mi vida me siento orgulloso de ser español.

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