martes 24 de mayo de 2011

Renacido

Cae la tarde, y como desde hace una semana viene ocurriendo, acudo a Sol. Lo hago caminando, a mi ritmo, pero empujado por una fuerza que me llama. Y yo voy. Paso por debajo de las lonas, que el miércoles vi aparecer a toda prisa para resguardarnos de la lluvia, pero que unas horas después se habían convertido en el germen de la curiosa ciudad que ahora mismo es. Entro por la carpintería y llego al huerto, para de seguida acceder al pasillo que queda entre información, y los grupos de trabajo. Más adelante vienen, la biblio de adultos, informática, y la cocina -no sé muy bien si la 1 o la 2-
Allí nadie está quieto, todo el mundo hace algo, desde leer, conversar, trabajar, o comer, hasta dormir tirado en un sofá. Qué digo dormir: soñar.

Todas ellas actividades extremadamente subversivas, pienso.

Esquivo alguna tienda de campaña y salgo hacia la calle Arenal en busca de mi objetivo, que no es otro que una de las asambleas que salpican las plazas de los alrededores. ¿O acaso pensaban que Sol se terminaba en sus fronteras? Giro la primera a la derecha -hasta yo lo hago de vez en cuando- y enfilo hacia la plaza de Las Descalzas. Por el camino yo me entretengo como Camarón en observar varios grupos aquí y allá, sentados en corro. Gente joven en su mayoría, aunque también hay alguno que puede ser padre, tío, o abuelo de más de uno.

¿Y qué hacen? ¿Bailan? ¿Alborotan? ¿Botellón? No, algo mucho peor, según tengo entendido: están debatiendo.

Sigo mi camino y por fin encuentro a quienes estoy buscando, puntuales -más o menos- en su lugar: la asamblea del grupo de trabajo de Cultura. ¿Y eso qué demonios es? Pues un grupo de ciudadanos preocupados por su presente y por su país tanto o más que por sí mismos. Se les nota el cansancio en los rostros, pero los ojos brillan de optimismo, de vitalidad, de energía, de esperanza. Y allí nos sentamos, nos reunimos, y hablamos. Escuchamos, proponemos, votamos; hacemos realidad eso de tener voz y voto. Un acto rebelde en toda regla. Recuerdo la sensación de impotencia que sentí ayer en el colegio electoral con la papeleta en la mano y me entran ganas de llorar. Y sin embargo río. Y sí, es felicidad.

Esquiva democracia, he tardado en encontrarte pero por fin doy contigo. Y eres más guapa de lo que me habían contado.

Tras un par de horas ejerciendo mis derechos y obligaciones, estoy cansado y sudoroso, pero mis pilas como ciudadano están repletas. Y mi conciencia tranquila. Mañana volveré arrastrando un poco más los pies, un poco más cansado tras el trabajo pero rejuvenecido 20 años. Renacido.



Para Ale

7 críticas constructivas:

CIUDADANO dijo...

Tengo q decirte, q me ha encantado, a mí también me ha puesto las pilas. Sigo soñando, no he parado ni un momento, q te creías. Pero solo te ha faltado una cosa: dedicármelo por mi cumpleaños!!

ciudadano, encantado de ser su hermano

decadente dijo...

Felicidades cascarrabias!
Un beso!

Anónimo dijo...

Chapó! Me quito el sombrero

PRINCESA BASURILLA dijo...

¡ Cielos me he emocionado !

decadente dijo...

Gracias compas. Sois un motivo maravilloso para seguir adelante

"Leeloo" dijo...

Estamos "fresita fresita"! Así me gusta!

decadente dijo...

A puntito de caramelo!