martes, 29 de noviembre de 2011

Arena

Estaban el maestro y el alumno terminando de comer en silencio, o todo lo en silencio que se puede estar al masticar una comida destemplada y un tanto rebelde. Estaban sentados sobre lo que quedaba de las gradas de un estadio que en otra época fue grandioso. Miraban ambos hacia la arena, hoy irreconocible y rebosante de vida salvaje. El sol resplandecía con la intensidad de un millón de amaneceres.

-Marco -dijo el maestro-, ¿recuerdas a qué hora nos dijo Gabriella que iba a estar a las puertas del templo?
-Sí maestro, a la segunda hora de la tarde, dentro de dos horas y media, minuto arriba, minuto abajo.

El maestro se quedó pensativo por un instante, y acto seguido hurgó en el interior de su bolsa para sacar un reloj de arena bastísimamente labrado y con el cristal arañado. Parecía casi tan viejo como él mismo. Casi. Lo miró unos segundos, sopesando y calculando la arena que había en ambas partes. Finalmente se decantó por un lado y lo colocó en el suelo, justo entre su alumno y él.

-Escúchame atentamente Marco -dijo pausado-, deberás esperar a que la arena pase completamente de una mitad a otra, y luego darle la vuelta para empezar de nuevo. Así 13 veces desde ahora mismo. Luego irás a buscar a Gabriella, que si no eres holgazán llegará en el mismo momento que tú. Si no la harás esperar una vez más.

Y acto seguido continuó comiendo mirando a los árboles como había estado haciendo hasta entonces. Marco se le quedó mirando incrédulo, ya sea por lo extraño de la instrucción recibida, o por haberse visto sorprendido una vez más por su maestro.

-Maestro, ¿cómo sabe usted eso? -terminó preguntando.
-Ya conoces la respuesta: por un lado he hecho una simple suma matemática conforme a la información que me has dado. Por el otro he aplicado la proverbial puntualidad de Gabriella, heredada de su muy querida abuela.
-Efectivamente maestro -replicó Marco en seguida-, pero ¿no sería mejor consultar el reloj del campanario? Tendría que caminar un poco pero aún funciona y es completamente fiable.

El maestro se giró hacia Marco con media sonrisa y arqueando una ceja. Su rostro era un mar de arrugas.

-Explicame tu razonamiento -dijo tranquilo.

Marco carraspeó y dijo:

El reloj de arena no es fiable en absoluto. Depende de muchos factores como lo desgastado del vidrio que lo contiene, la gravedad, incluso la temperatura. Por no hablar del factor humano que me toca, ya que 13 veces son muchas y es posible que olvide una de las vueltas, o lo haga a destiempo.

El maestro rió y volvió su mirada hacia el horizonte.

-Me encanta tu forma de pensar Marco -dijo-. Pero vuelves a estar confundido. Tratas al pobre reloj de arena como algo inexacto. Y en efecto, lo es. Pero es que el tiempo también es inexacto. De hecho es de las cosas más inexactas que puede estar rodeándonos en este momento. Tú puedes medir el tiempo, sin duda. Veinte minutos por ejemplo. Pero son 20 minutos inexactos. ¿Acaso es lo mismo 20 minutos en las fiestas del pueblo que 20 minutos mientras te sacan una muela? ¿Son iguales 20 minutos esperando a que llegue la persona amada, que estando con ella? ¿Qué son 20 minutos siendo anciano comparados con los 20 minutos de niño? El tiempo se puede medir, por supuesto, pero es más bien el tiempo quién nos mide a nosotros. Lo demás es engañarse, mi querido Marco.

El chico se quedó, una vez y pese al calor, helado. En su boca había una palabra a medio salir absolutamente muda. Terminó por cerrarla para volver a mirar al bosque. Pensó por un segundo pero no encontró mejor respuesta que terminarse la comida. A intentarlo al menos, pues la profunda voz de su maestro le interrumpió.

-Si no le das la vuelta ya al reloj vas a llegar tarde, y me temo que eso no va a agradar a Gabriella...

5 críticas constructivas:

PRINCESA BASURILLA dijo...

Ummmmmmmmmm,empecé a filosofar sobre la relatividad del tiempo y acabé tragándome este texto
http://www.zubiri.org/works/spanishworks/Conceptodescrip.htm

;D

Jota eMe Gé dijo...

Gracias Princess. Lo imprimiré en el curro y me lo empollaré tranqilamente.
Un beso!

PRINCESA BASURILLA dijo...

¡Espero no llegar tarde !leer el texto del enlace es peligroso, puedes entrar en un estado paranóico irreversible...,besos!!!

PRINCESA BASURILLA dijo...

OHH paranóico!!¿ves?
puede ser peligroso ;)

Jota eMe Gé dijo...

No me asustes q me lo he impreso y lo tengo dispuesto para zampármelo!!