Toma aire, respira, déjalo ahí un rato y vuelve a soltarlo.
Una vez.
Despacio, no hay prisa, aquí sólo estamos los dos.
Eso es, sin miedo, sin temor al frío que por un momento se adueña de tus pulmones.
Otra vez.
Sueltalo, tranquila, como cuando lo haces sin darte cuenta mientras ojeas mis fotos, masticas un chicle, o simplemente paseas por el jardín.
No es humo lo que sale de tu boca, es que lo tomas frío y lo devuelves caliente. No temas.
Toma un poco más y sigue mi mirada.
Eso es; ya casi lo tienes.
¿Ves cómo no pasa nada?
El mundo sigue exactamente como lo dejamos ahí fuera. Y ahora aquí estamos tú y yo.
Vuelve a tomar aire.
Despacio.
Toma mi mano. Yo no he soltado la tuya en ningún momento, pero es ahora cuando debes ser consciente. Aprieta cuanto quieras.
Siente el calor.
¿Estas mejor?
Mueves la cabeza de arriba a abajo y con ganas.
Sonríes.
Estas mejor.
Ahora viene lo más importante. Aprieta fuerte y ven conmigo hacia arriba.
Ponte en pié.
Fantástico, lo hemos superado.
Estamos vivos al fin y al cabo.
Y seguimos siendo dos.

2 críticas constructivas:
Eso es, resaltas la principal característica del dos en numerología.
Me gusta mucho la rima del texto, leído en voz alta tiene el poder de erizar la piel y robar el corazón
Gracias por tu tiempo princesa. Es un placer escribir para gente como tú
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