De este barco soy el capitán, que es como yo. Pequeño el barco, pequeño yo.
¿Qué entiendes? Qué más da.
Sabes que me trajo la marea, y que ella misma me llevará. Lejos, tanto que por más que intentes perseguirme jamás me encontrarás.
Hablo en serio.
Que un día consulté a las cartas, y éstas me dijeron que terminarían mis días en el fondo del mar.
¿Y mañana, que harás?
Mañana Dios dirá.
¿Qué buscas? No encuentras.
Mis ojos reflejan la luz de los seis mares que quedaron a mis espaldas. Delante ya no hay más.
¿Qué esperas? La nada vas a encontrar.
Sigue mi consejo y atrapa el momento, que resulta ser la única verdad. Hazme el amor como dijiste y luego deja que siga mi camino.
Te comento
¿Y mañana, qué harás?
Mañana ya se verá.
¿Qué quieres? Estabas advertida.
Jamás te dije que fuera facil, ni una promesa te di. Más al contrario.
¿Qué crees? Te equivocas.
Que el desafío es mi victoria, y por cada puerto que alcanzo sin daño, siento con mayor ímpetu cómo fluye la vida por mis venas.
Y no te miento.
Que hace un año pregunté a las estrellas, y desde lo alto me contaron que no hay más muerte que una vida que no merece ser vivida.
¿Y mañana, qué haras?
Mañana llegará.
El ayer ya ha pasado, y el mañana no existe.
Es el ahora lo que importa, porque es ahora cuando hay que luchar.
Atrapa el momento princesa, es el secreto de la felicidad.
No guardes ni siquiera un recuerdo, fluye, y luego déjame partir. A las seis es mi hora, al alba se navega mejor.
Que quede entre nosotros.
Que antes de ahora tuve que contar lo mismo cinco veces. Antes de ti, mi amor.
¿Y mañana, qué haras?
Mañana a la mar.
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