Resulta que hoy se ha hecho efectivo el cierre de la edición impresa de diario Público. Entró en concurso de acreedores y "no ha sido posible lograr inversores"cito textualmente la edición digital del mismo diario. Pueden encontrar la noticia completa aquí.
¿Se puede considerar esto una pérdida? En principio siempre que un medio de información, independiente, y libre cae, supone una pérdida para la libertad de expresión. Pero en un páis como este, en el que cualquier cosa de lo anteriormente expuesto brilla por su ausencia, no se puede considerar una gran pérdida. Es algo más que puede pasar, con un vago interés en el momento, pero que a la semana ya estará olvidado. En fin, que cualquier otro vendrá a ocupar su lugar.
O no.
Y pienso que no, simplemente por la extraña sombra que ha rodeado desde el principio a este diario. Desde su nacimiento, se ha erigido en un medio independiente que trató siempre de dar voz a los jóvenes, pero que más bien sólo consiguió asemejarse al inefable diario La Razón (eso sí, versión Spanish izquierda con todos sus clichés). Curiosamente, Diario Público salió al poco tiempo de salir La Sexta, o Cuatro, medios de comunicación con cierta tendencia a defender los derechos del gobierno socialista por entonces reinante. Cierta tendencia, o más bien defensa descarada y a ultranza de este.Público, la Sexta y Cuatro, quédense bien con estos tres. Desde que salieran a la luz, este trío de medios se ha dedicado a dorar la píldora a los gobernantes socialistas y a dar caña a la infame derecha de este país (que sea dicho de paso, se lo merece). Y así día tras día, sin pausa, mareando a una población cada vez más alienada y menos consciente de los problemas reales que se cernían sobre nosotros, mientras las crisis iba haciendo mella en nuestra economía. Ellos eran los ases encubriendo al gobierno para que éste tuviera las manos libres para hacer... nada. Mientras la crisis se nos iba comiendo a pedazos, ellos le prestaban servicio a un gobierno que permitía que el país se fuera a recoger pepinos. A los pocos años, claro, fueron llegando (por este orden, no lo olviden) 1º) los recortes, 2º)los peperos, y 3º) el resto que con tanto agrado estamos conociendo.
Y ahora que nos están pegando palos por todas partes, cuando ya no queda ningún impresentable de la ceja a quien encubrir, resulta que Público no puede encontrar inversores. ¡Vaya hombre! Y no sólo eso, sino que Cuatro se fusiona con Telecinco y la Sexta es absorvida por: ¡¡¡¡Antena 3!!!! En unos meses, y de un plumazo, los perros guardianes del anterior régimen desaparecen dando paso a medios más suaves con el gobierno actual. Un gobierno necesitado de grandes dosis de propaganda, toneladas de photoshop, y millares de horas de opiniones de expertos en comulgar con ruedas de molino.
Pero qué casualidad.
Pues lo siento Diario Público, pero a mí no me importa que desaparezca tu edición en papel. Por mí como si desapareces por completo. Has sido otro sicario más al servicio de esta farsa. No has informado, te has limitado simplemente a hacer propaganda, que es para lo que fuiste creado.
Y mientras los pobrecitos de la cola del paro lamentando su pérdida. Pero cuándo vamos a aprender...

